lunes 23 de junio de 2008

Intentos por: L. Salguero

Estoy escribiéndote palabras al ritmo de mi corazón, palabras que no pueden reflejar tu inmensidad, vacías pero llenas de fascinación....estoy regalándote palabras de amor que matan mi voluntad, estoy despojándome y limpiando mi ser de los venenos que me acompañan noche tras noche, y que solo me hacen sentir mas vacía.

De cuando en cuando intento escabullirme por el túnel del nunca regreso... intento no volver, intento perderme por la inmensa niebla de mis bastos pensamientos. Intento, tan solo intentos... intento de querer tenerte, de que seas mía.

Una leve brisa recorre mi cuerpo y empalidece mi rostro... despierto. Eras tú, de nuevo, sumergida en mis sueños; no me basta con la farsa sensación de estar contigo. Ahora te veo y te invento y te creo en el mundo maravilloso de mis fantasías, no me eres suficiente, no me agobias, no me saturas, no me cansas. Me sabes a miel, me sabes a gloria.

Camino levemente en el poco espacio libre de mi habitación, intento no pensar. A quién engaño, intento no pensarte, intento; solo intentos. Sobre la mesa un vaso de agua refresca mi garganta y sacude mis instintos.

Con un intento vago por no pensar, no soñar, me tiro sobre el catre que adorna la mayor parte de mi espacio, dando tumbos con la almohada, intento, intento no pensar.... no pensarte.

El reloj marca la hora de las santas almas y aún sigo con el intento desesperado de no pensarte... ¿Donde estarás? En el intento fallido por no pensar, solo me hago esa pregunta...

Resignada y subordinada a las reglas de mis pensamientos, tomo mi lápiz o mejor, lo poco que queda de él; llevo cerca de tres meses intentando pedir papel blanco y un lápiz nuevo que no me dejen cayos en los dedos como el que ahora conservo... intentos, solo intentos son los que ellos hacen para hacerme sufrir en la letanía de mis pensamientos hechos palabras...

Casi son las seis, y la ansiedad no se hace esperar. Pronto, pronto llegará la hora, es lo que retumba ahora en mi cabeza.

Con intentos fallidos por tratar de que no se me noten las 19 y tantas noches como dice la canción de Sabina que escuchaba de joven; intento ocultar mis ojeras de noches en vela, de noches de insomnio; humedezco mi rostro y froto sobre ella polvo para los pies -es lo único que me queda en la dotación del mes y lo único permitido por las reglas a las que temporalmente estaré sometida.

Rápidamente sustraigo de mi bata los lentes remendados con cinta adhesiva, y lo hago recordando aquel cuento infantil que leía de niña. Intento recordar el nombre, pero lo que consigo es recordar el motivo del por qué me pondré los lentes -Ah es para poder verte mejor. Intentos, solo son intentos de mis ojos para que no se les escape ni un solo detalle de ti.....

A fin de cuentas hace mucho que no te veo y mis recuerdos lo son tanto que lo único que conservo es un vago recuerdo de la universidad. Intento hacer una tregua con mi memoria para que no se me olvide los temas a tratarte y por supuesto el recuerdo de cuando éramos jóvenes y me dijiste que estabas confundida y lo más importante, que me querías.

Por la profesión que alguna vez ejercí y la que me tiene metida en este hueco, aprendí que no debo confiar siquiera de mi memoria, así que tomo el enano lápiz 2H que poco escribe, y anoto las posibles conversaciones que traeré a colación. Como el tiempo que tendré para estar contigo es mínimo, la lista de detalles es corta; con la intención de no acaparar la conversación y otro intento de oír de nuevo tu voz.